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Acompañando a los médicos el día de su festividad

El pasado viernes la delegación de Osona del Col•legi de Metges de Barcelona celebraba la festividad de sus patrones, San Cosme y San Damián, con un acto en la Sala de la Columna del Ayuntamiento de Vic. Fue un honor que me eligiesen a mí para pronunciar la conferencia central, que titulé "La cocina, mi vida". Y claro. Seguro que ahora os preguntaréis qué pinta un cocinero impartiendo una charla en la festividad de los médicos de Osona, ¿verdad? Pues bien, estoy convencido de que existe una conexión entre las dos profesiones, porque en ambos casos se necesita vocación, sacrificio, entrega, muchas horas de trabajo... y a menudo seguir unos horarios extraños que requieren el apoyo de la familia. Sin pasar por alto la estrecha relación que existe entre cocina y salud... Entiendo la gastronomía como una experiencia global, y eso es lo que quise explicar a los médicos. Los productos son la base de nuestra cocina, pasando del huerto a los fogones y al restaurante. Pero nuestro oficio no se reduce sólo a recogerlos y transformarlos, sino a coordinar un equipo multidisciplinar (comunicación, diseño, artesanía...) para hacer avanzar cada día la experiencia, abrazándola. Y todo esto por no mencionar que de pequeño yo quería ser corredor de motos, médico o arquitecto... pero como ya confesé el viernes, al ser mal estudiante decidieron que el mejor lugar para mí sería… ¡en la cocina! Acompañar a los médicos el día de su fiesta fue un placer... ¡Muchas gracias por contar conmigo!

Orgullo de calldetenenc. De pregonero en la fiesta mayor

Creo que uno de los orgullos más grandes para cualquier persona, que ame y se sienta del pueblo donde vive, es recibir el encargo de hacer el pregón de la fiesta mayor. Es una satisfacción, un reto y una gran responsabilidad. Y si eres hijo de Monistrol de Calders y te lo piden en Calldetenes, el pueblo que hace 18 años te acogió con los brazos abiertos y siempre te ha ayudado, aún más. Pues eso. El pasado viernes me planté delante de todos los calldetenencs y calldetenenques para desearles una buena Fiesta Mayor. Y aprovechar la ocasión que me brindaban para darles las gracias, no sólo por el hecho de proponerme como pregonero, sino sobre todo por el apoyo que nos han dado a Anna, a mis hijos y a mí desde el primer día. Calldetenes siempre nos ha apoyado. No nos hemos sentido nunca extraños, sino como en casa. Tanto, que cuando vamos fuera, tampoco me canso de hacer de embajador, y llevar el nombre del pueblo donde sea necesario. Y como no se tener las manos quietas... hice el pregón mientras preparaba un alioli. 10 litros de alioli para acompañar 800 butifarras, que nos comimos entre todos los vecinos apenas terminado el pregón. ¡Calldetenes, sou collonuts! ¡Buena Fiesta Mayor!

Tapas a vista de hotel en el Majestic

Una de las mayores suertes de nuestro trabajo es que nos permite vivir momentos y experiencias muy especiales. Experiencias como la de ayer, en la terraza del hotel Majestic, incluida en la semana de las terrazas de los hoteles de Barcelona, “A vista de hotel”, que impulsada por el Gremio de Hoteles de la ciudad se está celebrando del 1 al 8 de junio. Durante toda una semana, y para dar la bienvenida al buen tiempo, los hoteles de Barcelona abren sus terrazas al público en general, y programan un gran número de actividades, como conciertos y espectáculos, talleres de todo tipo, o catas y degustaciones entre muchas otras. Nuestra propuesta fue una masterclass de tapas, un showcooking en directo donde enseñamos a los asistentes algunos trucos y secretos para elaborar unas tapas deliciosas de éxito garantizado. Y todo desde el entorno de la Dolce Vitae, la terraza del Majestic, un espacio con unas vistas incomparables de Barcelona. Un oasis urbano pensado para relajarse y desconectar mientras se contemplan algunos de los edificios modernistas y más singulares de Barcelona. A vista de pájaro.

La cocina que cautivaba Antonio Machado

Este jueves tuvimos la suerte de servir una cena que me hacia especial ilusión y que, además, hace mucho tiempo que preparábamos con detalle: un menú en honor al poeta Antonio Machado, cuando hace exactamente 75 años que, en plena Guerra Civil y huyendo del Franquismo, se alojó durante tres semanas en el Majestic. El hotel quiso hacerle un homenaje y por eso organizó una emotiva velada en la que se recordó al poeta y su paso por Barcelona. Nuestro reto era servir a los comensales una cena que reprodujera con fidelidad la cocina que estaba de moda a principios del siglo XX, y sobre todo la cocina que más gustaba al poeta. Machado era un hombre modesto y sencillo, y como tal no le gustaban los platos sobrecargados o lujosos. Dicen que se chupaba los dedos con la cocina más casera y tradicional y con las carnes de caza, y que le encantaban los garbanzos y el bacalao. Así pues, en este menú nos mantuvimos fieles a las recetas tradicionales, e incorporamos ingredientes de toda la vida. Los comensales pudimos degustar, entre otros, una coca de “recapte” con anchoas, un “trinxat” de habas con garbanzos y tripas de bacalao, y costilla de cordero con colmenillas y frutos secos. En el transcurso de la velada, Monique Alonso, fundadora de la Fundación Antonio Machado en Colliure, nos hizo revivir aquellas semanas de violencia, incertidumbre y angustia de 1938 a través de las vivencias de Machado. Gastronomía e historia se fusionaron a la perfección y, por unos momentos, todos nos sentimos de verdad en la Barcelona de aquella época convulsa.

El menú de la cena

"El Dijous Llarder, botifarra, botifarra..."

Siempre vivo el Jueves Graso como un día especial. Y como soy hombre de tradiciones, y más si éstas tienen que ver con la gastronomía y los productos de casa, la fiesta centrada en el cerdo que organizamos cada año con el grupo de Osona Cuina la disfruto como un niño con zapatos nuevos. Y este año no ha sido una excepción. Una vez más nos hemos encontrado en la plaza Major de Vic para asar un cerdo entero, en un evento que ya se ha convertido en una tradición y que o deja de atraer curiosos alrededor de la brasa. Es un gran día para demostrar como de exquisita puede ser la carne de cerdo si el producto es bueno, y si la tratamos con cuidado, dejando que se haga lentamente, sin prisas. Disfruto viendo como el cerdo se dora lentamente, y oliendo el olor a carne asada que va impregnando toda la plaza. Hasta que llega el momento culminante: apartar la carne del fuego y trocearla. Luego es cuando se pone en marcha un engranaje formado por decenas de cocineros que, con la ayuda de los jóvenes de la Escuela de Hostelería de Osona, preparamos y servimos los bocatas al punto a los que han escogido esta alternativa para una comida de Jueves Graso especial.