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Ya me defiendo con el motocultor

El proyecto de huerto de Can Jubany nos tiene muy ilusionados a todo el equipo, primero porque el entorno de casa cambiará y mejorará y luego porqué una vez esté del todo en marcha, todos los productos de nuestra cosecha pasaran por la cocina y las mesas del restaurante. Ramon es nuestro hortelano. Él se encarga de fresar, labrar, regar, recolectar y hacer todo lo necesario para que el huerto avance a buen ritmo y pronto podamos ver los primeros resultados. Pero nosotros también nos acercamos a menudo, para ayudar y observar los progresos. A mi he ha costado, pero como podéis ver en esta fotografía, por fin me defiendo con esta bestia que es el motocultor.

Con los chefs del futuro

No es ningún secreto que cada día nos ponemos enfrente de los fogones, pero este martes, además, nos pusimos enfrente de un buen grupo de estudiantes del CETT, la escuela universitaria de hotelería y turismo vinculada a la Universitat de Barcelona. A lo largo de la tarde, tanto Matias como yo dedicamos toda nuestra atención a estos futuros chefs, que se preparan día tras día en las aulas del centro. Les explicamos algunas de nuestras técnicas culinarias, repasamos anécdotas e hicimos demostraciones. Ver el interés, las ganas y la curiosidad que desprenden las miradas y las preguntas de los que nos van a venir detrás es estimulante y enriquecedor. Para ellos, nuestra visita va a suponer una experiencia formativa más. Interesante, esperemos. Pero para nosotros, pasar por escuelas como el CETT y estar en contacto con jóvenes estudiantes de hotelería y gastronomía también es una experiencia, en este caso ya lo podemos afirmar, muy gratificante.

Ve a la página del CETT

De profesor en la Escola d’Hostaleria

Al regresar de las vacaciones de Semana Santa, lo primero que se encontraron en el aula los alumnos de la Escola d’Hostaleria d’Osona fue con un servidor. Este centro de formación de futuros cocineros ubicado en Tona tiene un convenio firmado con Osona Cuina, en virtud del cual los miembros de esta asociación pasamos por la escuela para impartir conferencias a los estudiantes. Y esta semana nos tocó a nosotros. Quisimos aprovechar nuestra conferencia para hacer una introducción general al negocio de la hostelería, partiendo de la experiencia acumulada a lo largo de los prácticamente quince años de funcionamiento de Can Jubany. Por eso también me acompañó Xavi, quien explicó a los alumnos el complejo funcionamiento del mundo de los caterings, desde la producción hasta la comercialización pasando por uno de los puntos fundamentales: la atención al cliente.

Agotadora pero apasionante Alimentaria

Se ha terminado una semana muy intensa que hemos pasado casi íntegramente en los pabellones de la Feria Alimentaria, de un sitio para otro, conociendo gente y hablando con viejos amigos, cocinando y participando en el congreso BCNVanguardia’10 Experimenta. Volvemos agotados pero satisfechos del trabajo hecho. El lunes, por ejemplo, presentamos el curso que impartiremos el próximo otoño un grupo de cocineros catalanes en Harvard. Es un proyecto de tanta envergadura y nos hace tanta ilusión que no pude evitar dedicar mi participación en el proyecto al profesor que me recriminaba las malas notas que sacaba en el colegio. “¿Sabes dónde voy? A Harvard!”, le dije por si mes estaba escuchando. Pero Alimentaria no terminó aquí. Uno de los días de más nervios para todo el equipo de Jubany fue el miércoles. Nos tocaba hacer una ponencia y la sala de congreso estaba a reventar. Salimos con Matias a enseñar como elaboramos, en casa, una terrina de liebre a la Royale, mientras el resto del equipo de se quedaba en la cocina trabajando a toda máquina para tener a punto las degustaciones. Al público le gustó, pero me parece que me defenderé mejor en Harvard hablando en inglés que en Alimentaria teniendo que utilizar mi castellano de la Plana de Vic.

En el Català de l'Any

A veces a los cocineros nos gusta complicarnos la vida, pero lo hacemos porque en el fondo nos lo pasamos bien. Un ejemplo claro lo tenemos en la cena del Català de l’Any, que celebramos ayer en el Palau de Congressos de Barcelona. De casa fuimos unos cuantos a hacer nuestra aportación: servimos unas 600 tapas de mosaico de calamar junto a 22 equipos más de cocina. Pero por si esto fuera poco, un año más nos encargamos de coordinar la organización de toda la cena, de garantizar que todos los platos estuvieran a punto cuando tocaba y que a la gente (chefs y comensales) no les faltara nada. Y ya podes pensar que coordinar 150 cocineros, algunos con tres estrellas Michelin, no tiene nada de sencillo. Trabajamos muchísimo, pero también reímos a carcajadas. Os dejamos algunas fotografías para que podáis ver que se cocinaba en los fogones más allá de la cena de los invitados: las conversaciones con Ferran Adrià, Carme Ruscalleda o Mey Hofmann, la visita de los padres de Pep Guardiola o todos los camareros esperando nuestras instrucciones. Por cierto que, a petición de Ferran Adrià, la fiesta la terminamos con un buen Gin Tonic. Eso sí, cuando todo el mundo había comido y la cocina estaba limpia.

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